
Contando un poco de mi vida parte 1.
Me llamo Rodrigo Vercetti, actual estudiante de comunicación audio visual - creo que ya no más- Mi vida, como lo he dicho antes, es común. Pase mi “educación” lineal mente, pre-básica, media y ahora superior, Viví gran parte de mi vida en Talca y me vine a santiago con sueños y dejando mucho atrás Me criaron mis abuelos y mi madre, veía de vez en cuando a mi padre y a mi hermana - y no mis viejos no están separados, es una historia larga de contar y que no viene al caso- Llegue a santiago a eso de 13-14 años y acá mi vida es diferente a lo que era antes…
Continuando el presente.
Mi miedo crece. El llanto y la angustia llenan mi cuerpo, no puedo parar de pensar en que en algún momento esto estallara, no quiero salir de mi hogar, no quiero moverme, no quiero comunicarme con los demás Me desespera la idea no volver a los que quiero, de no poder decirle lo que antes no dijes, arreglar mis problemas. Me sigo sumergiendo en la mierda.
En las calles el olor a mierda crece, cada día los errantes son más, gente incrédula sigue su vida y no se da cuenta del peligro, el gobierno no actúa y la evaporación de las vidas crece.
Solo me he comunicado por medio de las redes sociales con mis amigos y familia, la mayoría se encuentra bien -no sé de todos- Sé que en algún momento tendré que salir a buscar comida, lo que por el momento me preocupa bastante.
No quiero salir, no debo salir. Estoy en una zona segura, por lo menos al condominio los putrefactos no han entrado. Hemos creado un sistema de guardia -primera vez que hablo con la gente de acá- y esto ha funcionado bastante bien, solo se deja salir a la gente que de verdad lo pide y todo es bajo su responsabilidad,
Creo que la gente ahora de verdad demuestra como son. No se preocupan de los demás el individualismo se ve en las calles, no se ayudan entre si -hasta lo veo en mi comunidad- nadie comparte las necesidades del otro, creo que la ciudad ha llegado a lo que siempre pensé que llegaría.
La gloria de la repulsión ha llegado, los caminantes acechan la ciudad y nadie aun le toma el peso.
Por mi parte me quedare encerrado un tiempo, el miedo se apodero de mi y solo imaginar el tener que salir me dan ganas de ya no querer vivir.
El infierno nunca estuvo abajo

Luego de una larga conversación con mi madre, quedamos en que tan pronto yo pueda viajara a Talca, ciudad donde ella reside.
Volviendo al presente.
Han pasado ya 20 horas de la primera “infectada” (creo que es una buena manera de llamarla) la ciudad no ha cambiado mucho, no como yo esperaba, el pánico aun no se apodera de la gente, están ”tranquilos” con lo que se comunico por prensa .
Cito: “Ciudadanos, que el pánico
no se apodere de ustedes, el gobierno y la milicia chilena tienen la mayor parte del problema controlado. Le recomendamos quedarse en sus casas, no salir si no es de ultra importancia. No se acerca a enfermos, si siente fiebre y/o ardor en cuerpo no dude en llamar al 153 numero especialmente designado para este caso.”
Debo admitir que siento miedo, no a yo morir, si no que a la evaporación de la vida de mis familiares y amigos. No quiero perder a las personas que amo, siento ese miedo a quedar solo y no saber que hacer pero debo ser fuerte y tratar de ver como viajar…